Aquel día llovía fuerte.
 
Y en esa lluvia iban dos gotitas que eran muy amigas.
 
Mientras caían, iban conversando y preguntándose qué pasaría con ellas al llegar a tierra.
 
En eso estaban cuando el viento las separó.
 
Una gotita cayó en un lindo arroyuelo y feliz, se alejó cantando y gozando la vida, en aquel húmedo y musical tobogán.
 
La otra gotita fue a dar a un desierto seco y feo. Ella pensó que su destino había sido muy triste e inútil.
 
Pero mientras rodaba por la seca tierra del desierto, se encontró con una olvidada y sedienta semillita.
 
La gotita se dejó beber por la semilla, e hizo posible que, en el medio del desierto, naciera una hermosa flor.
 
La flor dió a beber de su néctar a las abejas. Las abejas hicieron, con el néctar, una dulce y sabrosa miel. La miel endulzó la vida de mucha gente.
 
La gotita supo entonces que no importa donde vivas, lo que importa es lo que hagas con tu vida.
Las
dos
gotitas
Queridos Padres:
Su hijo debe saber, de pequeñito, que no importa el lugar en que nació, sino lo que haga con su vida, con esfuerzo, constancia y mucho amor.
lee
mis cuentos
infantiles
Google
 
Para hacer tus comentarios haz clic aquí: